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Por Jordi Rosell_
Data-driven optimization. Analista, consultor & CTO en “The ducks in a row”_  

Hay proyectos con objetivos poco claros. Un proyecto es muy fácil que fracase si antes de empezar no has hecho muchas preguntas.

Una vez me explicaron un cuento sobre el proyecto “Roca”, y me gustaría explicártelo aquí.

La historia de la montaña y la roca importante

Ejecutivo: Tráeme una roca. Invertí mucho dinero en esta montaña y necesito que me traigas una roca grande que me diga que el gasto que hice valió la pena.

Analista: Claro, soy especialista en rocas. No habrá problema. ¿Qué tipo de roca buscas?

Ejecutivo: Oh, no lo sé. Una roca. Una roca que cambie la forma en que vemos las cosas ahora. Una roca importante.

Analista: Allá voy. Te encontraré una roca importante.

 

Así que el analista se va a la montaña. Rastrea a su alrededor y va picando y picando. Se llena de polvo y se esfuerza entre piedras hasta que finalmente lo encuentra. Una roca importante.

El analista recoge la roca importante y corre montaña abajo para llevarlo al ejecutivo.

 

Analista: Ya estoy aquí, grita el analista. He regresado de la montaña con una roca importante, tal como lo pediste.

El ejecutivo coge la roca y la inspecciona con cara un poco insatisfecha.

Analista: Podemos hacer muchas e interesantes cosas con esta importante roca, continúa el analista. ¿Has visto que buena que es?

Ejecutivo: Bueno. No estoy seguro. Puede ser que esta sea una roca importante, pero creo que no es lo que estaba buscando. Creo que tiene que haber rocas más buenas que esta. Esta roca no es lo que tenía en mente ¿Podrías volver a la montaña y traerme otra?

Analista: Es una roca roca importante. Pero tienes razón, puedo buscar más rocas de inmediato. ¿Podrías, quizás, contarme un poco más sobre la roca que estas buscando? ¿Debe ser una roca sedimentaria, metamórfica? ¿Tal vez un cristal?

Ejecutivo: Pues, en realidad no estoy muy seguro ¿sabes? Pero cuando la veas sabrás que la encotraste. Sé que lo harás. Compré toda la montaña, después de todo.

El analista, con sus herramientas, regresa otra vez a la montaña. Venga martillos, venga  cinceles, y venga soplar y limpiar las rocas más interesantes. Hasta que finalmente encuentra otra piedra importante. Es una roca diferente de la primera, una roca importante y piensa que es incluso mejor de la primera. Vuelve con el ejecutivo.

Analista: Echa un vistazo a esta importante roca, grita el analista. Como verás, es mucho mejor que la roca anterior. Tiene todas las características de gran roca.

Ejecutivo: Es verdad. Esta roca, es una gran roca. Si no fuera por la situación en que estamos, diria que es justo la roca que necesito. Pero las cosas son como son y ahora mismo  esta es la roca no me sirve ¿Encontraste otras piedras interesantes mientras estabas arriba? ¿No te importaría buscar más?

Analista: Esta roca es una roca muy buena. La mejor que he encontrado. No creo que vaya a encontrar rocas mejores que esta, pero puedo echar otro vistazo a ver que encuentro.

El analista, con sus herramientas, recorre el entorno. Ya familiarizado con las montañas, decide que necesitará invertir en herramientas de excavación si realmente quiere encontrar una gran roca aún mejor. Excava una mina en las montañas. Martillos y a buscar en las profundidades de la montaña.

Rocas y más rocas y cuando ya había perdido todas sus esperanzas, oh, Dios mío. Esa era la roca perfecta. Está incluso un poco avergonzado de haber pensado que las rocas anteriores valían la pena.

Analista: Tengo una roca verdaderamente increíble para ti. Mucho mejor que las rocas anteriores.

Ejecutivo: “Wow”. Esta si que es una buena roca. Pero, ¿sabes? en realidad no es la roca que tenía en mente. Piensa que comprar la montaña fue realmente una gran inversión y lo que quería era asegurarme de que la estamos aprovechando al máximo. Me imagino que en el otro lado de la montaña podríamos encontrar más piedras como esta, ¿no crees?

El analista,  decepcionado, recoge sus herramientas y regresa a la montaña. La historia no acaba y el ciclo continúa con el analista trayendo nuevas rocas. Hasta que un día, el analista ya no puede más y renuncia. Al final, el ejecutivo vende la montaña a otro interesado dándolo ya por imposible.

 

Moraleja

La historia nos enseña lo que sucede cuando un analista asume un proyecto de análisis, sin que antes se defina muy claramente qué valor debe suponer el análisis.

El analista puede intentar muchos análisis intentando encontrar cosas nuevas pero los ejecutivos no llegan a estar satisfechos con cada nuevo informe. El proyecto sigue y sigue y no se responde a lo que realmente necesitan

Debes evitar que esto suceda. Haz muchas preguntas hasta encontrar realmente el valor que debe generarse cómo resultado del análisis que realizamos

 

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